sábado, 16 de diciembre de 2006

Comprimir y descomprimir

Todos vosotros sabéis (salvo aquellos que no me conozcan) que tras algunos saltos del destino, mezclados con un poco de mi voluntad, llegué a Venezuela hace ya más de seis meses.
Cuando cogí (o agarré) el avión en París para venir para acá traía conmigo una maleta grande, una pequeña y un bolso con mi ordenador portátil. El el portátil llevaba miles de canciones y cientos de fotos. Como por arte de una magia despresurizadora parte de esa cantidad multimedia pasó a ocupar marcos y compact discs que han ido inundando mi casa caribeña. Dentro de muy poco, un par de meses como mucho, regreso a Europa pero por poco tiempo. Me parece que para marzo mi nuevo destino volverá a ser un continente desconozido para mi. Os hablo de África y podría incluso atreverme con el país: Nigeria. Pero esto último no es definitivo aún.
Ahora me encuentro con el problema del traslado. Ahora que regreso no me cabe todo en esas dos maletas que traje hace seis meses, necesitaré una maleta grande adicional. La culpa no la tiene solamente aquello que descomprimí al llegar, sino una serie de libros que se han sumado, una minicadena de música, muy mini, pero cadena de música al fin y al cabo, un par de pares de zapatos , una guitarra y alguna cosa más que ahora se me escapa pero que no creo que sea demasiado voluminosa.
Este tema que planteo me ha dado mucho que pensar. Por lo que estoy viendo mi trabajo va a consisitr en eso, en hacer maletas y deshacerlas cada varios meses. Por esta razón y por ser yo quien soy he decidido aplicar una serie de estrategias de viajero: recurrir al sentido común y a la tecnología comprimidora de datos para no necsitar más maletas adicionales: un portaretratos digital al que le caben tantas fotos como fotos quepan en la tarjeta de memoria que le instale, un baladeur (supongo que walkman digital es la traducción en castellano) tipo iPod o similar (muy a mi pesar el MiniDisc lo usaré en mis regresos a España) ya que estos apratos se pueden acoplar a altavoces-amplificadores compactos con una muy aceptable calidad de sonido y que podría llevar siempre en mi maleta pequeña, los libros los justo que vaya a leer y que serán donados sur place cuando termine mi periodo laboral en el lugar donde esté. Todo esto es necesario porque en muchas ocasiones entre misión y misión no podré volver a España para descargar ya que tendré que marcharme directamente a otro destino.
Si alguien se encuentra en esta situación, que no dude en recurrir a mi, le podré orientar como lo haría un experto en el tema.

Introducción a Días y flores

Una vez más recurro a quien siempre recurro. Necesitaba un título para mi blog y tras mucho pensar se me ha ocurrido acordarme del título de esta canción, de este disco editado hace poco en España con su nombre original después de haber sido censurado en los años de nuestra dictadura.
Este blog que quisiera mantener (seriamente) se quiere asomar al mundo, al mismo que disfruto, que temo, al mundo que vivo, a solas, en la mayor parte del tiempo: sin hijo ni árbol pero con algunos libros.
Nos veremos a menudo por aquí.

Un fuerte abrazo a todos